La fabricación de placas de fibra de carbono comienza con la superposición de materiales preimpregnados de fibra de carbono, seguida de un curado a alta temperatura. Tras el curado, se pinta y pule para mejorar su estabilidad.
 
Dado que las placas de fibra de carbono, sobre todo las más finas, pueden cortar fácilmente los dedos, es necesario pintar, esmerilar y pulir sus secciones transversales para mayor seguridad.
 
 
El proceso de esmerilado y pulido consta de dos etapas: esmerilado grueso y esmerilado fino. Este proceso elimina los defectos superficiales, garantizando la suavidad y la limpieza. A continuación se realiza un lavado para eliminar el polvo de fibra de carbono. Combinados con la pintura y el pulido, estos pasos garantizan que el tablero de fibra de carbono cumpla los estándares de calidad deseados.